Reforma Parlamentaria en Italia: ¿Ahorro público o ataque a la representación?

Por Brian Zini

Estudiante de Estudios Internacionales (Universidad Torcuato Di Tella). Comité de Geopolítica y Relaciones Internacionales

Palabras clave: Referéndum,Italia,Guiseppe Conte,Reforma parlamentaria,Gasto público.

5 de marzo de 2020. El coronavirus golpea con dureza extrema a Italia. Se declara el estado de emergencia. Con miles de contagios diarios y un sistema de salud colapsando por los casos más graves, pasa casi desapercibido el anuncio del Premier Conte de posponer el referéndum constitucional para reformar el Parlamento previsto para el 29 de dicho mes ¿Pero de qué trata esta propuesta?

Finalmente, los días 20 y 21 de septiembre de 2020 los ciudadanos italianos deberán ir a las urnas en un referéndum que decidirá el futuro del parlamento. La propuesta del Primer Ministro Guiseppe Conte es reducir en alrededor de un tercio el número de bancas del mismo, actualmente fijado en 315 senadores y 630 diputados. Con estas cifras, el Poder Legislativo italiano se constituye como uno de los más numerosos del mundo. La propuesta del Premier Conte, de ser aprobada, lo reduciría a 200 senadores y 400 diputados.

El cambio es aún más dramático si tomamos en cuenta que el parlamento italiano tiene bancas reservadas para los ciudadanos residentes en el exterior. El objetivo de esta representación es garantizar los intereses de la diáspora italiana en las distintas regiones del mundo. Argentina posee una de las mayores del mundo, con aproximadamente 800 mil personas de nacionalidad italiana.

La conveniencia política del Primer Ministro Conte es evidente, en un momento donde su aprobación pública superó por momentos el 60% luego de recibir la aprobación de los italianos por su manejo de la crisis del COVID-19 y su conversión a ojos de la opinión pública de “populista nacionalista” a un “árbitro moderado” en un país acostumbrado a los extremos ideológicos en los años recientes.

Fuente: Clarín


Sin embargo, cabe mencionar que en las últimas décadas se han intentado numerosas reformas al Poder Legislativo italiano. La mayoría de ellas fracasaron, pero algunas fueron memorables por las consecuencias que produjeron. El intento más reciente se produjo a finales de 2016, cuando el entonces Premier Matteo Renzi impulsó una reforma constitucional que reducía a 100 el número de senadores, modificaba la forma de su elección y limitaba enormemente los poderes de esta Cámara. Pero casi el 60% de los italianos rechazó en referéndum el proyecto, lo que provocó la dimisión de Renzi tras apenas 2 años y medio de gobierno, quien fuera visto como una promesa joven para el futuro político de Italia.

Aunque difiere de la propuesta de Renzi en algunos aspectos, este nuevo intento de reformar el Parlamento no es ni tan profundo ni busca alterar el bicameralismo igualitario (poderes similares tanto del Senado como de la Cámara de Diputados), único en Europa y culpado por la lentitud en la sanción de las leyes italianas.

Es decir, el espíritu de la reforma es mejorar el inestable e ineficiente sistema parlamentario de Italia. Tal como lo expresa magistralmente el célebre politólogo italiano, Gianfranco Pasquino, en Italia:


[…] simultáneamente, estuvieron presentes todos los ingredientes que hacen nacer, alimentan y apoyan la inestabilidad de los gobiernos: la variabilidad y la confusión de las políticas públicas, la imposibilidad para el electorado de expresar y para los partidos de obtener un mandato político electoral[i].

La reforma busca, según sus defensores, aumentar la eficiencia del Parlamento italiano mediante un intercambio de opiniones más profundas y enriquecedoras entre los legisladores. El objetivo es conseguir mejores leyes, pero por sobre todo, disminuir el gasto público, dando un mensaje de austeridad a la población en medio de la crisis ocasionada por el COVID-19, la cual golpeó duramente a Italia.

Si bien hay opositores al proyecto, los principales detractores provienen de partidos minoritarios. Así mismo, notable la oposición de las asociaciones que representan a las personas con nacionalidad italiana en el exterior, quienes alcanzan los 6 millones. Si bien la gran mayoría no suele ejercer su derecho al voto en consultas de este tipo, es una porción de votos que los movimientos rivales a la reforma están determinados a aprovechar.

El principal argumento de estos movimientos es que la propuesta destruye la ya insuficiente representatividad de los ciudadanos italianos en el exterior. En este sentido, advierten que la reducción de un tercio no es proporcional, ya que no es lo mismo reducir de 12 a 8 diputados para los ciudadanos en el exterior que reducir de 618 a 392 los diputados que representan a los italianos que viven dentro del país.

Fuente: Infobae


Pero de igual manera, quienes se oponen a la propuesta también hacen referencia a la concentración de las decisiones que supondría el proyecto, en caso de ser aprobado. En este sentido, recientemente se pronunció el titular de la Unión Sudamericana de Emigrantes Italianos, Eugenio Sangregorio, quien argumentó que se busca


“[...] reducir la representación en los órganos democráticos de Italia. No es cierto que Italia tiene más parlamentarios que los demás países europeos. Se reduce drásticamente las representaciones especialmente en regiones pequeñas. Es una reforma que busca dejar en pocas manos las cuestiones públicas

En relación a este punto, es necesario ahondar un poco más al respecto, ya que es de suma relevancia para extrapolarlo a Argentina. La idea de reducir el número de parlamentarios es atractiva desde el punto de vista fiscal, pero hay que balancear el ahorro para las arcas estatales con la cuestión de la representación. En sociedades cada vez más diversas y a la vez polarizadas, debemos garantizar la correcta representación de todos los habitantes en el Parlamento.

Sin embargo, no debemos caer en el error de considerar que a más representantes, mejor será la representación. El caso de los apenas 12 diputados para italianos en el exterior sobre un total de 630 ilustra este punto. No es cuestión de números, sino de decidir inteligentemente la composición del Poder Legislativo. Los parlamentos deberían ser una caja de resonancia donde los intereses de todos puedan hacerse escuchar. Si no se logra, al menos deberíamos acercarnos a ese ideal normativo.


Para finalizar, seria útil brindar una recomendación para los ciudadanos con nacionalidad italiana residentes en la Argentina: consultar la página de la Embajada Italiana en Argentina, donde se puede verificar información sobre el referéndum, verificar si se está inscrito en el registro AIRE (Anagrafe Italiani Residenti Esteri) para poder votar así como también instrucciones para despachar el voto por correo.


El sitio web de consulta es: ambbuenosaires.esteri.it/Ambasciata_BuenosAires/es/ambasciata/news/dall_ambasciata/2020/08/faq-sul-referendum-costituzionale.html

Bibliografía

[i] Pasquino, Gianfranco. (2007). Sistemas políticos comparados, Buenos Aires, Argentina, Editorial Prometeo.

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