Programa Conectar Igualdad ¿Cuál es la importancia de la elección de un software?

Actualizado: 20 sept

Por Laila Rapeport


El decreto 11/2022 del Poder Ejecutivo re-crea el Programa Conectar Igualdad bajo la órbita del Ministerio de Educación. Siguiendo la lógica que tuvo desde su primera implementación en el año 2010, se prevé la entrega de una computadora a cada estudiante y docente de la escuela secundaria y especial de gestión estatal; y resto de niveles que considere su autoridad de aplicación. Esta política pública se enmarca en un contexto de creciente informatización de la sociedad entera, dónde las formas en las cuales los ciudadanos más jóvenes acceden y hacen uso de las herramientas tecnológicas se vuelve fundamental.


Propósito del Programa Conectar Igualdad


Su principal objetivo es combatir la llamada “brecha digital”, es decir, la distancia existente entre distintas personas en el uso y apropiaciones en torno a las herramientas de información y comunicación (Linne, 2015, p.151)[1]. Es preciso diferenciar dos tipos de brechas, la primera sobre el acceso a los dispositivos que permitan la conexión a Internet, y una segunda en relación con los usos y capacidades para utilizar Internet. Sobre la primera brecha, el Programa constituye un instrumento que no distingue geográfica ni económicamente a sus beneficiarios. A su vez, entrega un objeto que beneficiará la continuidad educativa de los estudiantes y su futura inserción en el ámbito laboral, en un espacio generalmente debilitado en términos de recursos. Por otro lado, sobre la segunda, se difunde un elemento que combina la comunicación, el estudio, entretenimiento y demás. Es decir que, aunque existan políticas públicas para suturar la falta material de estos dispositivos, podrían surgir otras desigualdades en relación a las habilidades de uso frente a esas tecnologías (Dolcemáscolo y Rusconi, 2013, p.162)[2].





Con la licitación del sistema operativo Windows 10 y el paquete Microsoft Office, se entiende que las computadoras tendrán nuevamente un sistema de doble booteo. Este sistema posibilita el uso de las computadoras en dos modalidades: por un lado, software libre y por otro, un software propietario, reeditando un debate que lejos de ser técnico, es inherentemente político. Cabe aclarar que en 2012 se decidió fomentar la innovación tecnológica local -para este programa- en el desarrollo de Huayra Linux dentro del Centro Nacional de Investigación y Desarrollo de Tecnologías Libres. Desde la Fundación Vía Libre, asociación civil que aboga por los derechos civiles en entornos mediados por la tecnología, se lanzó la campaña “Microsoft y Estado, asunto separado”.


Software libre y software propietario ¿Cuál es más fructuoso?


En el software propietario, el usuario tiene limitadas las capacidades para modificarlo o distribuirlo siendo que -al ser propiedad de una empresa- el código fuente es cerrado. En contraposición a este, como es definido en el sitio de Huayra Linux [3], “el software libre respeta las libertades de los usuarios permitiéndoles copiar, distribuir, estudiar, modificar y mejorar el software”. La adjetivación responde a que los usuarios gozan de ciertas libertades. En primer lugar, al tener acceso al código fuente, se les permite hacer uso del mismo sin tener que dar aviso al propietario del software. En relación a esto, en segundo lugar, este acceso permite el estudio del software para su modificación, acción que en un software propietario es imposible debido a que la investigación del código sería una violación de los derechos de aplicación convenidos. En tercer lugar, se permite la redistribución del software al no ser comercializado. En cuarto y último lugar, es posible distribuir las copias modificadas del software a la comunidad. Es por los puntos mencionados anteriormente que la elección de la modalidad del software se vuelve una herramienta fundamental para lograr la soberanía digital, sustentabilidad e igualdad que se propone el Programa de Conectar Igualdad, por fuera de las corporaciones.


La decisión de utilizar un software libre tiene beneficios para el programa. Es más seguro, dado que con softwares propietarios no tenemos control sobre la aplicación y dependemos de las empresas en casos de errores. El criterio de compatibilidad -que las aplicaciones funcionen bien en cualquier hardware- pelea contra la obsolescencia programada del mercado. Esto resulta beneficioso para el Estado en relación al costo del programa, garantizando también la continuidad en el acceso a los mismos contenidos por parte de los alumnos. Asimismo, promueve la colaboración al posibilitar la participación en la modificación del software, dando autonomía a los usuarios.


Quienes minimizan la importancia de un software de estas características argumentan que el sistema de doble booteo permite la elección por parte de los usuarios entre ambos sistemas operativos. En este sentido, la población estudiantil está acostumbrada a utilizar sistemas como Windows y Microsoft Office, e incluso para su formación profesional es preferible tenerlos estudiados. Como explica Linne, en su momento gran parte de los programas provinciales de entrega de computadoras previos a Conectar Igualdad no eligieron sistemas de software libres porque sus costos eran similares al de otras propuestas, y porque consideraron que resultaba restrictivo: implicaban contar con saberes de programación que la mayoría de los usuarios no poseían (2015, p. 155). Como descripción de estas posturas, las autoras Dolcemáscolo y Rusconi identifican que es la oposición entre las lógicas de la “caja negra” y la “caja de herramientas” lo que permite a los estudiantes cambiar datos de la configuración, aprender a programar, y básicamente tener un acceso abierto al software (2013, p.160).


Conclusión


Lo que finalmente alumbra este debate es que, actualmente, parte de la formación ciudadana implica que los estudiantes puedan tomar decisiones en función a cómo se relacionan con la tecnología en su propio contexto social, siendo que modifica la subjetividad en tanto usuarios y en tanto estudiantes. El sistema operativo que se decide utilizar determina, en parte, cómo van a desenvolverse los estudiantes en tanto usuarios - y consumidores-. A veces, romper con la lógica del mercado sólo puede hacerse desde la escuela, con políticas públicas que lo articulen dado que su razón es - o debería serlo- pedagógica. Para eso, es necesario tener en cuenta no sólo qué sistema operativo tiene el Programa Conectar Igualdad, si no también, que la intervención del Estado y demás actores sociales tienen que batallar por la conectividad, la infraestructura, así como en cuestiones de carácter cultural y formativo en tanto cómo acompañar el aprendizaje en estas tecnologías a toda la comunidad educativa.


Bibliografía


Becerra.M . (2011). La informatización de la sociedad. Perfil. Disponible en: https://martinbecerra.wordpress.com/2012/02/27/claroscuros-de-conectar-igualdad/

Dolcemascolo, A., y Rusconi, V. (10-12 de julio de 2013). El rol del Estado en la inclusión digital: análisis de Huayra, sistema operativo libre de Conectar Igualdad [Sesión de conferencia]. En L. A. Albornoz, Comunicación, políticas e industria: Actas del VIII Congreso Internacional de la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura. (154-165). Bernal: Universidad Nacional de Quilmes. Disponible en: http://ulepicc.com/wp-content/uploads/VIII-Congreso-ULEPICC-Libro-de-Actas-QUILMES-Argentina.pdf

Fundación Vía Libre. (2022). Bienvenido de vuelta Conectar Igualdad / Microsoft y Estado, Asunto Separado. Disponible en: https://www.vialibre.org.ar/wp-content/uploads/2022/01/Bienvenido-de-vuelta-Conectar-Igualdad-_-Estado-y-Microsoft-Asunto-Separado.pdf


Gigli Box, M.C . (2014). Jano Conectado: Las dos caras de las netbooks del Estado. Questión, 1 (42), 85-96. Disponible en: http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/37936/Documento_completo.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Huayra. (s.f.). ¿De qué hablamos cuando hablamos de software y por qué decimos que es libre?. Recuperado de: https://huayra.educar.gob.ar/que-es-el-software-libre/


Linne, J. (2015). ¿De qué hablamos cuando hablamos de brecha digital? Desafíos de los planes 1 a 1, la alfabetización tecnológica y la educación en el siglo XXI. Questión , 1(46), 151-159. Disponible en: https://perio.unlp.edu.ar/ojs/index.php/question/article/view/2476



Editado por Candela Silva Carrera

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