Perspectiva: Semana definitoria para la negociación del Gobierno con el FMI

Actualizado: 20 sept

El gobierno deberá pagar el primer vencimiento del año de u$s731 millones


Por Jerónimo García Otero


Si bien comienza una semana de definiciones en materia de deuda y finanzas públicas, no es más que, el arrastre de una serie de desaciertos para abordar problemas que afectan a la Argentina desde hace tiempo.


En primer lugar se encuentra la negociación con el FMI, la cual hace cerca de dos años, indicó el gobierno que se inclinaría por conseguir un acuerdo de facilidades extendidas, en lugar del acuerdo stand-by que se encuentra en ejecución. Si bien las tratativas preliminares para el mismo tuvieron lugar al comienzo de la pandemia, allá por el 2020, en la actualidad no se ha logrado nada concreto y pareciera ser que la negociación se encuentra varada desde hace ya varios meses.


El viernes será el primer vencimiento del año que tendrá la Argentina con el organismo. Se trata de una amortización de capital por más de u$s731 millones. En medio de unas negociaciones cuyas posiciones se endurecieron en el último tiempo, el tiempo corre y las reservas podrían sufrir una fuerte retracción, mayor de la que ya vienen sufriendo por los coletazos de la volatilidad del mercado de cambios. Pero el panorama se pone aún peor: el 1 de febrero, la Argentina tiene que pagar más de u$s366 millones entre capital e intereses.

Febrero a la vez tiene vencimientos con montos totales por u$s792 millones. U$s372 millones corresponderán al FMI, u$s50 millones al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), u$s4 millones al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), u$s195 millones al Club de París y u$s107 millones a "otros pagos". La fecha límite sería marzo: el vencimiento será de u$s3199 millones.

Relaciones exteriores

El Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Santiago Cafiero, se encuentra en la difícil posición de tener que ejecutar las erráticas decisiones del Presidente en materia de geopolítica. El canciller tuvo que reunirse el martes 18 con el Secretario de Estado de Estados Unidos Antony Blinken en Washington, para de alguna forma mostrar un apoyo de Estados Unidos a la Argentina en la negociación con el FMI. Como intento de desdibujar que hace ya varios meses la Secretaría del Tesoro de ese país viene indicándole al titular del palacio de hacienda, Martín Guzmán, que ejecute lo que el board del FMI le indica. Es decir, el gobierno nacional busca transmitir erróneamente que el gobierno de Estados

Unidos apoya a la Argentina aún en contra de las decisiones del directorio de FMI, del cual ellos forman parte y cuentan con el voto de mayor peso.


Además se da la particularidad que el presidente Alberto Fernández, vuelve a desacertar sus decisiones geopolíticas, planificando una gira diplomática internacional hacia Rusia y China, quienes a su vez están constante negociación con Estados Unidos por la situación en Ucrania. Resulta confuso como el gobierno envía al canciller a buscar el apoyo del Secretario de Estado, mientras que el Presidente se prepara para partir hacia los países que mayor tensión diplomática tienen con Estados Unidos en estos momentos.





Problemáticas puertas adentro

Tanto el Gobierno como el FMI, saben muy bien que la Argentina se encuentra en una suerte de huracán de fuego cruzado, teniendo que resistir embestidas desde el exterior, como también en el interior desde el punto de vista macro económico. Siendo este un área que el Ministro de Economía, Martín Guzmán, al momento de haber asumido el cargo planteó como un frente al que había que ordenar inmediatamente para luego pasar al tema de la deuda tanto con acreedores privados como públicos. Pero en la actualidad parece no sólo no haber encontrado manera de estabilizarla, sino que se ha descontrolado incluso en mayor medida que los años anteriores. La política económica implementada por el Ministro parece atravesar constantes altibajos en materia de producción, teniendo meses con indicadores muy bajos y otros de niveles medios. Mientras que en un escenario peor se encuentran los índices de precios, los cuales se disparan no solo después de cada medida de política económica implementada desde el palacio de hacienda, sino que también son catapultados por la ineficaz política monetaria del BCRA. Lo cual suena entendible si consideramos que el caballito de batalla en materia económica del gobierno suele ser la emisión monetaria, más allá de la destrucción de la poca confianza que pueda tenerse en el peso argentino.



El marco de la negociación con el FMI que, no sólo parece no llegar a buen puerto, sino que encuentra a la Argentina mal parada. Se da en un contexto de aguas agitadas en materia de relaciones internacionales entre Estados Unidos, Rusia y China, los cuales negocian entre ellos a contrarreloj una solución diplomática para que el conflicto actual en Ucrania no decante en un conflicto bélico. Nos lleva a la necesidad de plantearnos si la decisión del Gobierno de prolongar las negociaciones con el board del FMI, en pos de lograr un “buen acuerdo” según ellos esgrimían, no sea lo que nos termine dilapidando los próximos años de desarrollo y crecimiento que como país tanto nos hace falta.


Comentario de Jerónimo García Otero para Estela Sur.





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