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La geopolítica de las nuevas anexiones rusas

Por Gonzalo Dinamarca

 

El pasado 30 de septiembre se llevó a cabo un evento que varios analistas vaticinaban

desde el comienzo de la guerra, y es que, al igual que lo sucedido en Crimea en 2014, la Federación de Rusia ha aplicado la carta de la “Autodeterminación de los Pueblos”[1] a través de una votación. Algo que ya se había repetido en varios países, como el Reino Unido, para asegurar su dominio sobre los territorios extracontinentales. Estas votaciones organizadas apresuradamente se han desarrollado en las regiones que en su mayoría están bajo dominio ruso (Lugansk, Donetsk, Zaporizhzhia y Kherson), y que obtienen, como sumatoria total, un 80% aproximadamente de aprobación al ingreso formal como nuevas Óblasts (provincias) de la Federación Rusa. Pero más allá de que a estas elecciones se las considere legales o ilegales, la realidad es que la fuerza se sobrepone en el sistema internacional en la actualidad, y esto no ha cambiado mucho desde el caótico siglo pasado. Este artículo pretende entregar algo de claridad sobre la problemática geopolítica que tienen estos nuevos territorios adquiridos para Rusia.


Gran extensión, gran debilidad


Si hay algo que ha caracterizado durante siglos a Rusia, desde su existencia como principado, Imperio y/o era soviética es que disponía de enormes extensiones territoriales, con una gran diversidad de pueblos en su interior y una única salida al mar que permaneció descongelada durante todo el año, y es justamente en estos tres elementos, donde se encuentra el fundamento esencial sobre la urgente necesidad de Putin de asegurar estos territorios. Extendiéndose desde San Petersburgo hasta Kazán y Volgogrado, se encuentra el núcleo donde el 80% de la población rusa vive en esta zona. Sin embargo, la superficie es plana y forma parte de la “gran llanura europea”, que se amplía hacia el este, dando como resultado al llegar a la frontera rusa un ancho que supera los 2.000 kilómetros. Ninguna cantidad de armamento puede defender completamente tal vasto frente. De esta forma, la pérdida de las fronteras soviéticas les costó muy caro a Rusia tanto política como económicamente (Kowolski, 2021).


Un yeso para el talón del oso


Teniendo en cuenta este elemento geográfico, hay dos supuestos que busca asegurar la Federación Rusa: por un lado, mayor seguridad para las fronteras y, por otro, afianzar las rutas terrestres y marítimas en el sur. La campaña rusa comenzó con un claro objetivo, el de asegurar una Ucrania aliada o neutral. Pero al pasar los meses, la opción de sacar a Zelenski no dio resultados inmediatos, por lo que el mando ruso tuvo que pasar a la opción de conquistar Ucrania para reducir esos enormes kilómetros de frontera dejando solamente una abertura de unos 600 km desde Kaliningrado en el norte hasta los Cárpatos en el sur. Hay dos hechos que se contraponen, está el objetivo de la conquista total de Ucrania, pero además, se contempla la conquista únicamente de la mitad del país. Sea cual sea el objetivo que se esté persiguiendo, la realidad es que los ucranianos han dado resistencia para avanzar y retroceder a los rusos. Por lo que los altos mandos rusos han tenido que analizar con detenimiento sus objetivos de seguridad más críticos.


Ante esto, el Kremlin ha asegurado dos objetivos que son cruciales para su supervivencia con un solo golpe, al anexionar estos cuatro nuevos territorios.


En primer lugar, significa la conexión absoluta por tierra con Crimea y su puerto histórico de Sebastopol, el cual no solamente tiene valor militar por alojar a la Flota del Mar Negro, sino también simbólico por ser una ciudad histórica para el pueblo ruso durante siglos y económico por ser el puerto más importante a nivel comercial de toda la región (luego de Estambul).


Y, en segundo lugar, amplía el espacio territorial ruso permitiéndole no solo evitar un avance rápido de Occidente a través del sur y/o con desembarcos por las costas ucranianas, sino que además da una ampliación de varios km sobre los que Rusia podría asegurar y defender la crítica “Brecha de Volgogrado” [3]. Esta línea es fundamental para la supervivencia del Estado ruso, ya que, si una fuerza enemiga cerrara esta brecha, desconectaría a Rusia del Cáucaso, el Mar Negro y el Mar Caspio. Esto podría generar un efecto dominó en la pérdida de las rutas terrestres con los Estados de Georgia, Armenia y Azerbaiyán, y sus aliados más cercanos en Oriente Medio como Siria e Irán (Cabezas y Milena, 2015).


Una victoria satisfactoria


En conclusión, aunque los posibles objetivos iniciales del presidente Vladímir Putin en la guerra no se han logrado al pie de la letra, está más que claro que ha sido una muy importante victoria para el Estado ruso la incorporación de estas cuatro nuevas Óblasts, permitiéndole no solo evitar que Ucrania se una a la OTAN, sino también ampliando los años de vida al Estado ruso al cubrir y fortalecer sus flancos más críticos.


Notas al pie


[1] Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural. Se encuentran recogidos en la Carta de Naciones Unidas de 1945 (artículo 1.2) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966 (artículo 1). (Cfr. Fernandez, 2018).


[2] La Gran Llanura europea es una planicie de Europa, siendo el accidente geográfico libre de montañas más grande del continente. Se extiende desde la coyuntura de los Pirineos y del Océano Atlántico, al oeste, hasta los montes Urales, al este. (Cfr. Terraza, 2022).


[3] La Brecha de Volgogrado es una condición geográfica que se extiende sin interrupción durante 750 km desde Mariupol hasta la ciudad costera de Astracán en el Mar Caspio, y conecta la Rusia europea con el Cáucaso. (Cfr: Kowolski, 2021)


Bibliografía:


Carmody, Patricio. (2022). “El rol geoestratégico de Ucrania”, Diario La Nación. Recuperado de https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-rol-geoestrategico-de-ucrania-nid06042022/

Captura: 12 de octubre 2022


Diario As. (2022). “Ucrania contraataca tras la anexión rusa de varias regiones”, Diario As.

Recuperado de: https://as.com/actualidad/el-contraataque-de-ucrania-a-la-anexion-de-rusia-n/

Captura: 12 de octubre de 2022


Fernandez Carlos. (2018). “El derecho de autodeterminación: Una lectura desde España”, Universidad Nacional de Córdoba, Facultad de Derecho.

Recuperado de:

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2314-

30612018000200002#:~:text=Todos%20los%20pueblos%20tienen%20el,y%20cultural%22%20

Captura: 12 de octubre de 2022


Kowolski, Marcos. (2021). “Rusia historia e hipótesis de conflictos”, Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales.

Recuperado de https://saeeg.org/index.php/2021/09/05/rusia-historia-e-hipotesis-de-conflictos/

Captura: 12 de octubre 2022


Pinto Cabezas, Johanna Milena. (2015). “Ucrania, Rusia y la geoestrategia europea: Un

acercamiento a la reanimación de la Guerra Fría”, Universidad Militar de Nueva Granada, pp 5-30.

Recuperado de https://repository.unimilitar.edu.co/handle/10654/6404.

Captura: 12 de octubre 2022


Resumen Latinoamericano. (2014). “Los cuatro factores de la importancia geoestratégica de Ucrania”. Resumen Latinoamericano.

Recuperado de https://www.resumenlatinoamericano.org/2014/04/01/los-cuatro-factores-de-la-importancia-geoestrategica-de-ucrania/

Captura: 12 de octubre 2022


Terrasa Daniel. (2020). “Gran Llanura europea”, La guía. Recuperado de

https://geografia.laguia2000.com/geografia-regional/gran-llanura-europea. Captura: 12 de octubre 2022


Edición por Lucía Chico


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