Desempleo juvenil: ¿Cuál es su impacto actual en Argentina?

Actualizado: 20 sept

Por Bárbara Ojeda

 

En América Latina, y especialmente en Argentina, las tasas de desempleo juvenil e informalidad laboral vienen en aumento debido a la falta de puestos de trabajo disponibles para los jóvenes que buscan insertarse en el mundo laboral. Además, la calidad de los empleos a los que acceden los jóvenes de entre 18 y 30 años suele ser deficiente, estando acompañado de un fuerte deterioro de sus condiciones laborales, inestabilidad laboral y desprotección social. Ante esta situación, interesa preguntarse cómo impacto la crisis económica y sanitaria que tuvo lugar por el COVID-19 en la situación laboral de los jóvenes, y qué medidas se han tomado (o no) desde el Estado para paliar el aumento de las tasas de desempleo e informalidad.



En Argentina nos encontramos frente a una gran cantidad de jóvenes que buscan insertarse en el mundo laboral inmediatamente después de terminar sus estudios secundarios, este es el caso, en particular, de quienes provienen de hogares de menores ingresos- pero que encuentran dificultades dada la falta de buenas oportunidades de empleo, a la extensa cantidad de requisitos que se exigen en las búsquedas laborales desde las empresas, entre otras. Si bien la pandemia impactó negativamente en el mercado laboral causando pérdidas de puestos de trabajo, lo que derivó en una disminución de los ingresos en los hogares y un aumento de la pobreza, no tuvo el mismo efecto en toda la población. Durante el segundo trimestre del 2020, la desocupación de los jóvenes de entre 18 a 30 años creció 6 puntos porcentuales, siendo de un 26%, con respecto al primer trimestre del 2020, momento en el que la desocupación alcanzaba un 20%. A su vez, en el segundo trimestre del 2020, la desocupación en la población adulta (de 31 a 65 años) fue mucho más baja, alcanzando un 10% (CEM, 2021). Para agregar, pese a que hubo una recuperación de los empleos en la población joven durante el tercer trimestre del 2020, siendo aproximadamente 780 mil jóvenes los que se reincorporaron o ingresaron al mercado de trabajo, todavía no se han recuperado los números que había pre-pandemia.


Una de las principales causas de que la población joven sea la más afectada por la desocupación se debe a que hay una preeminencia de este sector etario en puestos de trabajo altamente precarizados e informales, quedando desprotegidos y vulnerables frente a diversas situaciones como rebajas salariales, despidos, disminución de la cantidad de horas de trabajo o aumento de la cantidad de horas de trabajo pero con el mismo salario. Esto sucede porque, al no encontrarse dentro de la normativa laboral vigente, sus derechos como trabajadores no son contemplados. En cuanto a la informalidad laboral, es importante destacar que varía si se tiene presente la división por sectores etarios. Mientras que durante el primer trimestre del 2020 la tasa de informalidad en la población adulta asalariada era del 29%, la tasa de informalidad en la población juvenil llegaba a alcanzar un 51%, y dentro de este sector, el subgrupo de entre 18 y 24 años llegaba a tener una tasa del 64% (IBIDEM). Esto se vuelve importante a la hora ver por qué los jóvenes fueron quienes perdieron en mayor medida sus empleos. En el contexto de la crisis económica y sanitaria que se dio por el coronavirus fueron los trabajos asalariados registrados los que pudieron sostenerse al encontrarse enmarcados en sus respectivos convenios colectivos de trabajo, mientras que los empleos informales y precarizados se perdieron.


Por otro lado, al momento de buscar un primer empleo los jóvenes se encuentran con una traba muy grande: la experiencia laboral que suelen pedir en muchos lugares como requisito excluyente para obtener el puesto. A esto se le debe sumar que muchas veces los primeros empleos se obtienen a través de amigos, familiares o conocidos, lo cual deja en desventaja a aquellos jóvenes de menores recursos al no contar con un trasfondo familiar que les haga asequible tener un buen capital social, es decir, contar con relaciones sociales que funcionen como una red de apoyo para facilitar la entrada al mundo laboral del joven. Esto hace que dentro del grupo etario de jóvenes de entre 18-30 años haya diferencias en cuanto a la facilidad que tienen para conseguir un empleo dependiendo de la clase social a la que pertenecen. Así, con la pandemia del Covid-19, de los jóvenes de entre 18 y 30 años provenientes de los tres deciles más pobres el 34% perdió su empleo, en tanto que en los tres deciles de mayores ingresos la pérdida de empleo se da solo en el 3% (Rauch, N., 2022).


Frente a esta preocupante situación, el gobierno de Alberto Fernández ha tomado una serie de medidas que busca revertir la elevada tasa de desempleo juvenil. En el año 2021 se puso en marcha el programa Te Sumo que tiene como objetivo promover la inserción laboral de los jóvenes de entre 18 y 24 años. Con este programa se busca incentivar a que las pequeñas y medianas empresas contraten jóvenes, otorgando a cambio una reducción en aportes patronales, así como el pago de parte del salario de los jóvenes durante el primer año. Otro de los programas que se encuentra funcionando es Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, a través del cual se brinda una asistencia económica para que jóvenes desocupados se capaciten mediante prácticas laborales y financien sus emprendimientos. El problema con este tipo de programas es que la gran mayoría de los empresarios deciden usarlos para contar con mano de obra temporaria a bajo costo, pero luego deciden no realizan una contratación efectiva. Entonces, se puede notar que hay un trecho entre las promesas de empleabilidad y las condiciones objetivas del mercado de trabajo.


En paralelo con estas medidas, se implementó el Plan Argentina Programa que tiene como misión la capacitación de jóvenes en la programación, lo cual es clave ya que estas habilidades son muy demandadas en el mercado laboral y central para la reactivación económica. Sus ventajas son que, una vez terminado el curso, las empresas asociadas al mismo pueden ofrecer la posibilidad de obtener una entrevista de trabajo, así como otorgar becas a los cursantes durante todo el proceso del Programa. Sin embargo, cabe remarcar que los contenidos ofrecidos por el programa son mínimos para un sector tan dinámico y cambiante, lo que dificulta que los jóvenes puedan insertarse inmediatamente en el área de la programación al momento de su finalización.


Los programas destinados a mejorar la formación profesional de los jóvenes para luego incluirlos en el mercado laboral no suelen ser tan exitosas en nuestro país, lo que queda evidenciado al observar las altas tasas de desempleo juvenil. Si bien este tipo de programas colaboran en brindarles un conjunto de nuevas herramientas, a la hora de lograr una mejora en su inserción laboral se ven limitados por las condiciones estructurales del mercado de trabajo y de las políticas económicas y de generación de empleo formal. A su vez, no se pude dejar de lado que durante la pandemia los sectores más golpeados fueron comercio, hotelería y gastronomía, construcción y servicio doméstico, todas áreas que cuentan con una alta proporción de jóvenes. Al ser el mercado de trabajo, junto a la educación, un ámbito central para la inclusión social de los jóvenes es fundamental que el Estado trabaje en articulación con los sectores más productivos y dinámicos de la economía para generar políticas que brinden verdaderas oportunidades de empleo formal, fomentando la competitividad y la producción.




Bibliografía:


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Centro de Estudios Metropolitanos (2021). Desempleo juvenil y políticas sociales: Los desafíos de la política pública para un problema estructural agravado por la pandemia. (Documento CEM N°37). Buenos Aires: CEM. Recuperado de: http://estudiosmetropolitanos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/Desempleo-juvenil-y-pol%C3%ADticas-sociales_-los-desaf%C3%ADos-de-la-pol%C3%ADtica-p%C3%BAblica-para-un-problema-estructural-agravado-por-la-pandemia.pdf


Miranda, A., Alfredo, M. y Zelarrayan, J. (2021). La situación educativo-laboral de las juventudes: América Latina y el Caribe. (Documento de Trabajo N°5). Buenos Aires: FLACSO. Recuperado de: https://www.flacso.org.ar/wp-content/uploads/2021/04/DT5-La-situacion-educativo-laboral-de-las-juventudes-America-Latina-y-Argentina.pdf .


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Rauch, N. F. (2022). Educación e inserción laboral juvenil en Argentina ante la pandemia de Covid-19. Perspectivas Revista De Ciencias Sociales, (12), 276–292. Recuperado de: https://perspectivasrcs.unr.edu.ar/index.php/PRCS/article/view/512/293.


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