COVID-19 Y EL FUTURO DE LA AGENDA AMBIENTAL

Por Agostina Almirante,, Maria Belen Oliva Ruiz y Victoria Pittari


Hemos estado viendo cómo en estos últimos meses, muchas cuestiones vinculadas con el medioambiente volvieron a estar en boga debido al impacto que tuvo el confinamiento sobre este en diversas regiones del mundo. También, se escucharon discursos muy positivos con respecto a la supuesta “mejora y recuperación” de múltiples ecosistemas que se habían visto severamente dañados por el avance de las industrias y demás actividades durante estas últimas décadas como es el caso del agua cristalina de los canales de Venecia[1]. Un informe publicado por la ONU afirma que “Según un análisis realizado para Carbon Brief, el bloqueo y la reducción de la actividad económica en China condujeron a una reducción estimada del 25% en las emisiones de CO2 durante cuatro semanas” lo cual ha mejorado notoriamente la calidad del aire en las ciudades más urbanizadas del mundo.[2]



Ahora bien, no se puede negar que el confinamiento y la disminución de la producción (entre otros factores) le han dado un respiro al medio ambiente, pero la realidad es que la humanidad no vivirá en una cuarentena eterna y es por este motivo que es de extrema necesidad que se comiencen a formular agendas que tengan en cuenta las cuestiones medioambientales al momento de “reactivar” las economías y volver a la “normalidad”.

El último gran acuerdo alcanzado a nivel global fue el famoso Acuerdo de París (2015) el cual indica que todos los países adherentes deberán colaborar para mantener el promedio de temperatura global por debajo de los 2°C, con el objetivo final de apuntar hacia un límite de 1.5°C. Este doble objetivo marca la urgencia de este desafío y los riesgos de no lograrlo. El mes pasado, Carbon Brief publicó un informe en el que dice que lo establecido en el artículo 2 a) del Acuerdo se podría lograr si se produce una disminución anual de 7,6% de las emisiones globales durante esta próxima década para poder alcanzar una temperatura mundial promedio menor a 1.5 °C. A su vez, agrega que en estos últimos meses, en donde la actividad productiva se vio afectada y paralizada, se produjo una reducción del 5,5% de las emisiones con respecto al 2019.[3]

De igual manera, el calentamiento global no cesó durante este periodo y sus resultados están a la vista: la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los EEUU (NOAA) mostró que el mes de abril de este año fue el segundo abril más caliente de la historia[4], y por otro lado, que la concentración promedio de CO2 durante el mismo mes fue la más alta desde que comenzaron las mediciones en Hawai en 1958. Esto nos demuestra que para poder lograr lo acordado en aquel Tratado, no es siquiera suficiente la disminución de la producción y el confinamiento, sino que se deben pensar otras soluciones. Del mismo modo, se afirma que las probabilidades de que haya un rebrote en la cantidad de emisiones de CO2 una vez atravesado este periodo de aislamiento son muy altas y solo se evitará, como mencionamos anteriormente, mediante la creación e implementación de cambios prolongados a nivel estructural. Podemos indicar que este objetivo podría llegar a conseguirse si los países adherentes al Tratado logran construir un proyecto de reactivación económica e industrial, teniendo en cuenta el control de las emisiones de gases que contribuyen al calentamiento global.

Estamos lejos de ver estos acontecimientos en los que nos vemos involucrados como sociedad como ventaja en la lucha contra la crisis climática y ecológica, debido a que tuvieron lugar en un contexto de crisis sanitaria global, donde un gran número de personas está sufriendo sus consecuencias. Ante esto y con gran parte de la población mundial en aislamiento social obligatorio, lo que la mayoría aspira es a la vuelta a la normalidad. Pero resulta interesante poder cuestionarnos qué implica esta “normalidad”. Una normalidad donde por cualquier ventaja económica, se contaminan lagos y ríos[5], una normalidad donde se producen 242 millones de toneladas de residuos plásticos en el mundo[6], donde gran parte de nuestras especies están en peligro de extinción[7], y todo por causa de una sola especie dominante. Tenemos que tomar estos acontecimientos como una muestra de lo que le estamos haciendo a nuestro planeta y poder buscar una nueva perspectiva, para poder avanzar en materia ambiental antes de que sea demasiado tarde.

Se considera pertinente traer a colación las palabras de Amilcar Herrera (1978), geólogo argentino y referente en ciencia y tecnología, en “Catástrofe o Nueva Sociedad”:

“El deterioro del medio físico no es una consecuencia inevitable del progreso humano, sino el resultado de una organización social cimentada en valores en gran parte destructivos. Por eso, la solución a estos problemas no puede articularse sobre la aplicación circunstancial de medidas correctivas, sino sobre la creación de una sociedad intrínsecamente compatible con su medio.”

Pero, por otra parte, cuando sentimos que nos encaminamos a una nueva normalidad, parte de los que pueden lograr llegar a ella, deciden no hacerlo. Como es el caso de EEUU y China. En ambos países, la reactivación económica primó, y la cuestión ambiental quedó en segundo plano, como demuestran las medidas que ambos países han tomado.

En marzo, la Agencia de Protección Ambiental de EEUU informó la suspensión de las normas ambientales, lo que significa que la industria, en el contexto de COVID-19, deberá autorregularse. A su vez, no serán sancionados por incumplir normas que ordenan notificar incidentes de contaminación y, que los exime de realizar monitoreos, por lo que no van a existir datos concretos de la contaminación de este período[8]. Semanas después, China anunció la modificación en la supervi[1] sión ambiental con el fin de que las industrias retomen su actividad. Entre otras medidas, se destaca la postergación del pago de los impuestos medioambientales y la extensión de los permisos de vertido vencidos. Por último, el proyecto de mercado de comercio de emisiones de gases de efecto invernadero, que iba entrar en vigencia este año, fue postergado por lo menos medio año más. [9]

Pasaron casi seis meses desde que el mundo comenzó a luchar contra este virus, seis meses que fueron muy duros para la mayoría de los países, y sobre todo para aquellas personas que tuvieron que despedir a un ser querido. Hoy muchos nos preguntamos si esto nos va a traer una enseñanza, o si todos los paradigmas en el mundo seguirán igual.

Todo indicaría que el mundo como lo conocíamos hasta el día que todo esto comenzó, será diferente. Nada será como lo conocíamos hasta hoy: los habitantes de este mundo tendremos que respetar la distancia social por mucho tiempo, el uso del transporte público ya no será como lo conocimos, la vida social cambiara, como anunció un estudio reciente de Harvard, en el que establece que se requerirán periodos repetidos de distanciamiento hasta 2022, para evitar el colapso del sistema sanitario[10]; pero las industrias contaminantes con la excusa de la reactivación tendrán vía libre para seguir destruyendo el planeta como sucederá en EEUU y China.

De cada catástrofe que vive, el ser humano debería estar acostumbrado a sacar rédito y a aprender. A darse cuenta qué temáticas o problemas no deberían volver a repetirse y qué cosas deberían quedar en el pasado para siempre. “La pandemia nos ha dado una idea de cómo podría ser nuestro mundo si tomáramos los audaces pasos necesarios para frenar el cambio climático y la contaminación del aire. Nuestro aire y agua pueden ser más limpios, nuestras calles pueden ser más tranquilas y seguras, y podemos encontrar nuevas formas de trabajar mientras pasamos más tiempo con nuestras familias”, expresó Tedros Adhanom Gebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud.[11]

Es el momento de concientizar a todas las personas, de que esta es nuestra única oportunidad de frenar situaciones que estaban llevando al mundo a su debacle final y de que esto todavía tiene vuelta atrás, como nos mostró esta pandemia.

Muchos países ya han manifestado la importancia de la recuperación del medio ambiente que está ocurriendo circunstancialmente para tomar acciones que permitan cumplir con la agenda ambiental 2030. No se pueden volver a repetir los mismos errores, los que nos marcaron en el tiempo, como lo que sucedió en el 2008 luego de la crisis económica en donde los gobiernos dieron lugar a las empresas a reconstruirse a cualquier precio, incluso si este implicaba seguir dañando el medio ambiente sin control.

Es el momento del planeta de reconstruirse, y es el ser humano el que debe decidir si está de su lado y lo ayudara o si ignorara esta última oportunidad generando más caos y destrucción y condicionando a las futuras generaciones.

[1] Vanguardia (2020). Los impactos del confinamiento por el Medio Ambiente. Recuperado en: https://www.vanguardia.com/area-metropolitana/bucaramanga/los-impactos-del-confinamiento-en-el-medio-ambiente-EY2230699 [2] ONU (2020). La cuarentena por el coronavirus mejora la calidad del aire, pero no sustituye la acción climática. Recuperado en: https://news.un.org/es/story/2020/03/1471562 [3] Carbon Brief (2020). Analysis: Coronavirus set to cause largest ever annual fall in CO2 emissions. Recuperado en: https://www.carbonbrief.org/analysis-coronavirus-set-to-cause-largest-ever-annual-fall-in-co2-emissions [4] NOAA (2020). April 2020was Earth´s 2nd hottest April on record. Recuperado en: https://www.noaa.gov/news/april-2020-was-earth-s-2nd-hottest-april-on-record [5] CEPAL. La contaminación de los ríos y sus efectos en las áreas costeras y el mar. Recuperado en: https://www.cepal.org/es/publicaciones/6411-la-contaminacion-rios-sus-efectos-areas-costeras-mar [6] Banco Mundial (2018). Informe del Banco Mundial. Recuperado en: https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2018/09/20/global-waste-to-grow-by-70-percent-by-2050-unless-urgent-action-is-taken-world-bank-report [7] National Geographic (2020). Animales en peligro de extinción. Recuperado en: https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/grandes-reportajes/animales-peligro-extincion_12536 [8] Amnistia Internacional (2020). EEUU: La suspensión de las protecciones ambientales por la crisis del COVID-19 debe revocarse de inmediato. Recuperado en: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2020/03/usa-immediately-revoke-covid-19-suspension-of-environmental-protections/ [9] La Nacion (2020). EEUU y China suavizan sus controles medioambientales por la crisis del coronavirus. Recuperado en: https://elpais.com/sociedad/2020-03-27/ee-uu-y-china-suavizan-sus-controles-medioambientales-por-la-crisis-del-coronavirus.html [10] La Nacion (2020). Coronavirus: el distanciamiento debería extenderse hasta 2022, según los científicos de Harvard. Recuperado en: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/coronavirus-distanciamiento-social-deberia-extenderse-2022-segun-nid2354392 [11] ONU (2020). Seis pasos para un planeta más limpio y saludable después de la pandemia del coronavirus. Recuperado en: https://news.un.org/es/story/2020/05/1475072

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