Aramco y el gobierno saudí: una relación inquebrantable.

Por Florencia Fuentes

 

Saudi Aramco, dedicada a la producción petrolera, se ha convertido en la empresa más valiosa del mundo, superando a Apple luego de que la compañía informara sus resultados financieros del primer cuatrimestre del 2022. En ellos afirmó obtener un aumento interanual del 82% en sus ingresos, posicionándose en unos $39.500 millones de dólares, debido, en parte, al aumento del precio del crudo y de los volúmenes vendidos junto a mejoras en el sector downstream, lo que, obviamente, está estrechamente vinculado a la invasión rusa en Ucrania.

A fines del 2019, el gobierno saudita comenzó con la venta de acciones de la compañía en el mercado de Riad con el objetivo de recaudar unos $25.600 millones de dólares, sobrepasando la salida a la bolsa del grupo chino Alibaba en 2014. Esto superó las expectativas de distintos actores económicos, a quienes les preocupaba que la reputación de Arabia Saudita perjudicara el éxito de la compañía.


A pesar de la apertura financiera de Aramco, esta se mantiene, principalmente, de propiedad estatal. El Reino posee más del 90% de la compañía, la cual es fundamental para el ingreso de divisas al país al producir una parte considerable de todo el petróleo utilizado a nivel global. Antes de convertirse en la empresa más valiosa en el mundo, ésta ya era la petrolera más relevante a nivel internacional. De esta forma, no podemos ignorar la dependencia saudí al petróleo y, particularmente, a su compañía de cabecera; ni tampoco podemos omitir el uso político que el gobierno ha hecho de la empresa.


El Reino ha demostrado su descontento hacia los Estados Unidos por lo que considera una falta de apoyo en el conflicto yemení contra los hutíes, quienes han estado atacando las instalaciones de Aramco en los últimos años; por ejemplo en marzo del 2022, en medio del conflicto en Ucrania, que como ya se mencionó, ha aumentado el precio del petróleo. El Reino ha aprovechado el contexto actual para tratar de obtener mayores concesiones militares por parte del gobierno estadounidense, y ha afirmado que no se iba a responsabilizar por las interrupciones en el suministro de petróleo provocadas por los ataques hutíes, lo cual también ha contribuido al aumento del precio del crudo.


En medio de la guerra en Ucrania y la incertidumbre internacional por el suministro de petróleo y las sanciones a Rusia, el precio de este se ha disparado. Arabia Saudita es uno de los pocos países petroleros, sino es el único, que tiene la capacidad de aumentar la producción de forma casi inmediata. Sin embargo, el Reino se ha mostrado reticente a esta posibilidad, buscando mantenerse neutral en el conflicto ruso-ucraniano a pesar de las presiones occidentales encabezadas por el gobierno de Joe Biden, quien visitó Arabia Saudita hace pocas semanas; días después de la visita del Ministro de Asuntos Exteriores ruso. Finalmente, el gobierno saudí se ha alineado con los intereses de la OPEC+, de la cual Rusia es miembro, y Aramco se ha convertido en la empresa más favorecida por la guerra en Ucrania.



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