Ambientalismo Urbano y la disputa por La Costanera

Por Juan Cruz Acevedo Acuña

Estudiante de Relaciones Internacionales (UNSAM)

Comité de Ambiente, Energía, Genero y Diversidad

Palabras clave: Espacios Verdes, Costanera Norte, Ciudad de Buenos Aires.

El clima que nos rodea está cambiando más rápido de lo que se creía. Con tormentas cada vez más frecuentes, y olas de calor batiendo picos jamás registrados, estamos frente a los impactos del calentamiento global ocasionados por la especie humana. A pesar de ello, el pasado 8 de octubre, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dio la primera lectura de un proyecto el cual prevé un cambio de código para el desarrollo de un proyecto inmobiliario integral para el sector Costanera Norte, permitiendo la venta de un 35% de esa tierra para ser desarrollada por privados.

Las noticias sobre cambio climático parecieran ser cada vez peores para la comunidad internacional, como resultado de las emisiones de carbono a nivel global, indicando un nuevo estudio que la Tierra podría estar 18% más caliente de lo que se había predicho.


Esto viene a cambiar la escena en términos de las metas planteadas e impulsadas en el Acuerdo de París, imponiendo límites más estrictos, en cuanto las posibilidades de que la Tierra tenga menos tiempo del calculado hasta llegar a un punto de no retorno son cada vez mayores.


El Acuerdo de París entró en vigor el 4 de noviembre de 2016, dejando el mismo en claro que será necesario un gran cambio productivo y cultural para reducir el calentamiento global y evitar la ocurrencia de daños catastróficos e irreversibles, llamando a “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2°C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5°C, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático”.


Argentina ratificó el Acuerdo de París en el año 2016 a través de la Ley nº. 27270.


El cambio climático es uno de los desafíos de mayor importancia en lo que se enfrenta la humanidad; el mismo se origina por la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, provocando de forma más frecuente y con mayor intensidad de fenómenos climatológicos extremos como el calentamiento de las aguas de los océanos, el derretimiento de glaciares, el aumento del nivel del mar y la disminución de las nevadas. Es en esta línea que la Organización de las Naciones Unidas señala la importancia del cuidado y preservación de la naturaleza y los espacios verdes en zonas urbanas:


"Aumentar el número y la calidad de los espacios verdes puede mitigar los contaminantes climáticos de corta vida que producen un fuerte efecto de calentamiento global y contribuyen notablemente a más de 7 millones de muertes prematuras al año relacionadas con la contaminación atmosférica. Las fuentes, los estanques, los lagos y los jardines en tejados en las zonas urbanas también moderan los extremos de temperatura y reducen el efecto urbano de isla térmica, lo que ahorra energía y mejora la calidad del clima en las ciudades."

A pesar de ello, el pasado 8 de octubre, con 35 votos afirmativos, de mayoría oficialista, fue aprobada en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la primera lectura de un proyecto presentado por Horacio Rodríguez Larreta y Felipe Miguel el cual prevé un cambio de código para el desarrollo de un proyecto inmobiliario integral para el sector Costanera Norte, permitiendo la venta de un 35% de esa tierra para ser desarrollada por privados. Esto establece una modificación del uso del suelo, disminuyendo el espacio verde público de la zona de Costa Salguero y Punta Carrasco de un 98% a un 65%, además de la construcción de torres de hasta diez pisos con vista al río.


Estas tierras, conocidas como ‘’ganadas al río’’, fueron concesionadas a 30 años en 1991. El plan urbano Ambiental establece que todo terreno frente a la ribera que es de dominio estatal y que fue concesionado debe volver a dominio público una vez terminada la concesión. Es decir, en 2021 todo eso que antes era Río debería volver a la Ciudad para ser al menos 98% público.



En tanto, la administración actual del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires impulsó una convocatoria organizada por la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) y la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la UBA (FADU) la cual invitaba a participantes a desarrollar ideas urbanas integrales para este predio de 32 hectáreas y 2.535 metros lineales de extensión sobre el río de la Plata.


Tras recibir 99 propuestas urbanas, el primer premio fue otorgado al equipo liderado por el arquitecto Federico Menichetti y la arquitecta Valeria Franck, con el proyecto "Parque Salguero", que apunta a crear espacios de esparcimientos públicos, contando con viviendas, oficinas, locales comerciales y gastronómicos, actividades de recreación, un hotel y hasta un helipuerto.


Las protestas no tardaron en llegar y no fue solo la oposición que señaló al proyecto como un ‘’negociado que privatiza la costa’’ u organizaciones de arquitectos y de defensa del patrimonio que alegaron que el proyecto incumple el artículo 8 de la Constitución porteña (el cual establece que "los espacios que forman parte del contorno ribereño de la Ciudad son públicos y de libre acceso y circulación"), sino que la ciudadanía se movilizó en contra del mismo.


El pasado 29 de noviembre, desde bicicletas y autos, se hicieron oír las consignas "Caravana en defensa del Río" y "No vendan la Costanera" a través de las cuales ciudadanos y ciudadanas se manifestaron buscando parar el proyecto inmobiliario en los predios Costa Salguero y Punta Carrasco, con intención de lograr que se instale allí un "gran parque público".


Organizados y auto convocados, los manifestantes se congregaron en distintos puntos de la ciudad incluyendo Salguero y Las Heras; la Torre Monumental, en Retiro, y en el Planetario, y desde estos marcharon en caravana rumbo a la Costanera Norte donde, poco más de una hora después, se sumaron cientos de personas más.


La oposición al proyecto plantea la necesidad de devolverle esos espacios públicos a la ciudad para allí diseñar nuevos parques. Un dato no menor es que la Ciudad de Buenos Aires es una de las peores en Latinoamérica en materia de espacios verdes. Con 6,2 m2 por habitante, una cifra tres veces menor que la que recomienda la Organización de las Naciones Unidas.


Fuente: Perfil


Con la pandemia, se vio un aumento en la demanda de espacios abiertos. Las plazas y parques han recibido un crecimiento en su uso como espacio recreativo y de contacto con la naturaleza tras los largos períodos de confinamiento establecido por Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio dispuesto por el Gobierno Nacional en marzo de este año.


Quedó asé demostrada la necesidad urgente de cuidar de ellos y ampliar su cantidad, en un mundo que cada vez más necesita incluir al ambiente en la agenda gubernamental. Un mundo donde los recursos parecieran ser cada vez más escasos y las necesidades más altas, donde el agua dulce, los alimentos y los recursos energéticos, entre los que se encuentran el gas y las tierras raras, constituirán la principal fuente de riquezas y de supervivencia mundial en el futuro. Esta disputa conformará escenarios de competencia y de cooperación entre los distintos actores estratégicos.


Pero al margen de la necesidad inminente del buen uso y administración de los recursos naturales por cuestiones estratégicas, las zonas verdes de las ciudades son verdaderos pulmones que ayudan a reducir la contaminación del aire. Los parques, jardines y arboledas forman pequeños oasis en medio del hormigón y el asfalto, que además regulan la temperatura y la humedad del ambiente.


La mejor y más fácil forma de sensibilizarse con el medio ambiente es estar en contacto con el mismo, con la naturaleza. En las grandes urbes, donde predomina el asfalto y el hormigón, el contacto diario y la interacción con los espacios verdes de nuestro entorno, nos ayuda a ganar y generar consciencia en la relevancia de su cuidado; es el mejor tipo de clase en educación ambiental; integrándolo como parte de la vida.


En esta línea, en un contexto nacional de incendios catastróficos de bosques nativos y humedales, el bloque legislativo del Frente de Todos se opone a la privatización de la Costanera y en su lugar propone la creación del “Parque Público del Río de La Plata”. Éste consistiría en un gran parque público con fauna y flora y un Centro Ambiental de Monitoreo del Río de la Plata.


El 8 de octubre se aprobó en primera lectura la nueva norma urbanística para Costa Salguero y Punta Carrasco. Lo siguiente es una Audiencia Pública, ya que como lo que se modifica es la norma urbana, se requiere de una doble votación con audiencia pública en el medio.


De esta manera y tras una masiva convocatoria, con más de 7.000 inscriptos, la Legislatura porteña inició la audiencia pública con los ciudadanos que eligieron hacerse oír en materia de derechos ambientales ciudadanos, oponiéndose a la rezonificación y venta de la Costanera Norte. Esta misma es la más extensa de la historia de la Ciudad, y ha de tener un plazo de 29 días y extendiéndose hasta el 27 de enero, e impidiéndole al oficialismo tratar el proyecto este año.


“Queríamos mostrar que somos muchas personas a las que nos importa el medioambiente. Estamos en medio de una crisis climática y ecológica. Lo vemos con los incendios que hay en nuestro país”, dijo Nicole Becker, activista de Jóvenes por el Clima, organización juvenil dedicada a la construcción e integración del ambientalismo popular en la vida política.


“El abogado ambientalista Enrique Viale y la socióloga Maristella Svampa desarrollan un concepto muy claro que ocurre en las ciudades; lo llaman “Extractivismo urbano”. Este fenómeno tiene la misma lógica y dinámica que el extractivismo minero, petrolero o el agronegocio, que se desarrolla a lo largo y ancho del territorio nacional, pero la diferencia es que en las ciudades no hay recursos como oro, petróleo o soja, sino que hay tierras públicas, atravesadas por la especulación inmobiliaria.”

Porque el ambientalismo y el vivir de manera sustentable y sostenible es más que la separación de los residuos.

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